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Primeros Auxilios
A continuación se presenta una pequeña introducción en la manera de proceder al encontrarnos un accidentado.
En primer lugar, realizar una exploración primaria que permita determinar el nivel de funcionamiento de los signos vitales. Los signos vitales son la consciencia, la respiración y el pulso. La evaluación primaria nos permite identificar aquellas situaciones que suponen un peligro inmediato para el accidentado.
Para realizar una exploración primaria del accidentado, seguir el siguiente esquema de actuación.

1.- Comprobación de la consciencia. La consciencia es la capacidad de percibir nuestra existencia y de relacionarla con el medio que nos rodea mediante estímulos y sensaciones variadas.
Para comprobar el estado de consciencia del accidentado, lo primero que haremos es hablarle y, si no reacciona le tocaremos suavemente la espalda. Si aún así no nos responde le daremos un golpecito en la mejilla. Si la persona reacciona le preguntaremos que ha pasado, y controlaremos que no padezca "shock"; además iniciaremos la exploración secundaria para indagar la posible existencia de lesiones ocultas. Finalmente, si la persona no reacciona exploraremos la respiración y al mismo tiempo enviaremos a alguien a pedir ayuda.

2.- Exploración de la respiración. Observar los movimientos del tórax de la víctima, observando si el tórax sube y baja.

Para explorarlo situar la mejilla y la oreja cerca de la boca y la nariz de la víctima, y así, mientras se escucha si respira, observar los movimientos del tórax y el abdomen.
1.- Si la persona está inconsciente pero respira, la pondremos en posición lateral de seguridad. (PLS) (ver explicación anterior)
2.- Si no respira, habrá que practicar la maniobra frente-mentón o frente-cuello (ya que puede ser que la lengua halla caído hacia atrás y le bloquee el paso del aire). Si aún así no comienza a respirar, realizar el boca a boca, y si fuese necesario, la Reanimación Cardio-Pulmonar. (RCP)
3.- Exploración del pulso. Normalmente, los accidentados presentan un pulso débil que es difícil de detectar, por esta razón, muchas veces quiénes socorren a las víctimas se equivocan o creen que no hay pulso.
Para no tomar decisiones erróneas lo que se ha de hacer es buscar el pulso en una arteria de localización fácil, donde el pulso presente una intensidad considerable. ¿Donde está este punto? Eel punto elegido para buscar el pulso es la arteria carótida a su paso por el cuello.
Para notar mejor el pulso, utilizar los dedos índice y el corazón y oprimir suavemente contra los lados del cuello. (No utilizar el dedo pulgar porque éste tiene pulso propio y confunde). Mantener el contacto cinco segundos para verificar si hay o no pulso. Si hay pulso nos centraremos en solucionar la parada respiratoria; si no lo hubiera, practicar la reanimación cardio-pulmonar.